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LA SIERVA DE DIOS TERESA ENRIQUEZ

TERESA no es solamente una gloria de Torrijos, sino de España y para España.

Gracias a Dios y la voz de tantos hijos de la Iglesia, no sólo de España, sino de América y de otras partes del mundo, no se ha perdido el recuerdo de esta insigne mujer, enamorada de Dios y de los pobres, después de casi cinco siglos que dejó esta tierra, legándonos un gran testimonio de amor.

¡Lo que puede el amor..., cuando está calcado en el AMOR!.

Amiga de Santa Beatriz y como ella prima de la Reina Isabel la Católica.
  Si alguien desea conocer estas dos grandes figuras, que vivieron la santidad en grado heroico Santa Beatriz, virgen en la vida contemplativa, y la Sierva de Dios Teresa Enríquez, esposa y madre ejemplar, también ya camino de los Altares; puede adquirir sus biografías en el Monasterio de la Inmaculada Concepción de Torrijos, recientemente escritas por Sor Inmaculada López de Lama monja Concepcionista; ilustradas con óleos y dibujos a todo color.

Teresa fue una enamorada de la Eucaristía y madre de los pobres. No hubo necesidad que llegara a sus oídos que no tratara de remediar largamente.

Teresa Enríquez conocida como «La Loca del Sacramento», apelativo que la dio el Papa Julio II por su acendrado amor a la Eucaristía, es ya muy conocida en España y fuera de ella. Su fama de santidad fue constante y desde su fallecimiento en Torrijos el 4 de Marzo de l529, no han cesado de oírse voces pidiendo su elevación a los Altares.
Después de tantas tragedias como ha pasado España, rematados con el martirio de multitud de sacerdotes, muchos de los cuales se habían comprometido en un Congreso Eucarístico de trabajar decididamente en el Proceso de una mujer que desde niña fue conocida por sus virtudes, y llamada Teresa Enríquez la santa.

Aprobado por el Santo Padre el Proceso Diocesano, se está trabajando intensamente en Roma, y vemos palpablemente el crecimiento del fervor eucarístico en nuestra tierra.

Dª Teresa desde niña se distinguió por su amor al Santísimo Sacramento y socorro de toda clase de necesitados.

Sentir con la Iglesia, fue otra de las características de Teresa. Las palabras de Jesús en el sermón de la última Cena, y cuantas veces hacían referencia a la Eucaristía enardecían su corazón. «Quien come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo le resucitaré en el ultimo día ». Jo.-6, 51-55 «La Eucaristía es fuente y culmen de la vida cristiana». Ha dicho y escrito el Papa. La Sierva de Dios tenía verdadera hambre y sed de ese pan y esa sangre de salvación. En tiempos de Teresa no se permitía la comunión frecuente, y esto encendía aún más aquel hambre de Dios que saciaba en parte con la participación en el Santo Sacrificio de la Misa y en la atención de los pobres y enfermos que cuidaba con amor de madre y de hermana cariñosa, haciéndose toda para todos a fin de ganar sus almas para Cristo.

LA FE DE TERESA
, era viva operante. No se dice que tuviera visiones o revelaciones Para ella le bastaba saber que quien nos había avisado sobre la vida eterna, no puede engañarse ni engañarnos porque era el mismísimo Hijo de Dios. Palabra y vida verdadera. Que tomó nuestra carne para poder sufrir dándonos ejemplos de vida desde Belén hasta el calvario y redimirnos del pecado y de la muerte eterna.

Ignorantes dignos de lástima, son quienes dicen que no creen porque nadie ha venido a decirnos lo que hay después de esta vida. No parece sino que se alegrarían de que no hubiera nada. Pero la nada, pasado el puente de la muerte no existe, solo quedan dos opciones: o eterno sufrir o eterno gozar. La elección la haremos nosotros, Dios no condena a nadie. Quiere que todos lo hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. El tiene paciencia nos espera con su gran misericordia. Pero nadie se puede reír de un Padre tan bueno que nos sigue avisando, por la Escritura que guarda sus palabras de vida eterna, el Evangelio de Jesús, de quien decían /incluso sus enemigos/ ¡Nadie jamás ha hablado como este hombre!

Nos avisa por sus Ministros los sacerdotes, y no queremos escucharlos. Por tantos acontecimientos de la vida, accidentes, muertes repentinas, desengaños de criaturas, ejemplos de los santos, de los Mártires que prefirieron derramar su sangre antes de renegar de su fe etc. etc.
¡Pero nos deja pasmada el alma cuando se oye a ciertas personas – decir que ellos son buenos, que nada malo hacen, sin percatarse de que se están destruyendo a sí mismos viviendo al margen de la ley de Dios, negando la VERDAD que vino a decirnos estas cosas, que no es una verdad, sino la Verdad por esencia, que no puede engañarse ni engañarnos porque es el mismo Dios!

En tiempos de Teresa existía la maldad en el mundo como desde el primer pecado, pero se palpaba cierta sensibilidad ante los pecados, los escándalos públicos, la inmoralidad.

Hoy muchos cristianos han perdido el sentido del pecado. Es muy triste el cambio radical de nuestra Sociedad tanto en las costumbres como en actitudes personales. Muchas personas se están despersonalizando como si no tuvieran un alma que salvar, y esto es lo más terrible que nos puede ocurrir. Esto se manifiesta hasta en las actitudes exteriores del vestir y comportarse como exige la dignidad de las personas.

Se lanzan embobados tras de la moda por ridícula que sea perdiendo el sentido de la belleza, cambiando lo decente por lo provocativo, como si no hubiera otra ley que la “señora moda” que todo lo invade hasta en lo más sagrado del hogar por indecente que sea. Esta es la moda imperante que arrastra con tanto descaro y desvergüenza, sobre todo a nuestra preciosa e inexperta juventud.


 
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