Parroquia del Santísimo Sacramento de Torrijos Parroquia del Santísimo Sacramento de Torrijos
Parroquia del Santísimo Sacramento de Torrijos  en su V CENTENARIO     
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                JUBILEO ESPECIAL CON MOTIVO DEL V CENTENARIO 
                     DE LA CONSTRUCCIÓN DE LA COLEGIATA

 
     Lo comenzamos el pasado jueves, día 3 de mayo. Tiempo de gracia y salvación para nuestra
     Parroquia a la que ha sido concedido este jubileo especial con motivo de su V Centenario.

     No nos cansamos de repetir: “Queridos feligreses, Dios va a estar estos meses muy cerca de
     nosotros. Y va a estar con las manos llenas de lo mejor que siempre nos puede ofrecer:
     su salvación temporal y eterna. Dios va a hacer realidad el perdonar de nuestras deudas,
     quiere cancelar nuestras penas temporales.

     Valga esta comparación. Imaginad que un hijo de a su madre una bofetada. Y el padre,
     justamente indignado y, usando de su autoridad, expulsa a este hijo fuera de su casa:
      - ¡Fuera y no vuelvas a entrar!
  
     El hijo deja su casa entristecido, pero, después de un tiempo, se arrepiente y pide perdón a
     su padre. Este de nuevo le abre la puerta y le dice: - Hijo, entra y vuelve a recuperar el puesto
     que tenías destinado, pero tendrás que reparar el daño que me has hecho quedándote una
     temporada sin salir y trabajando duro.
 
     A esta temporada, a este castigo-reparación llamamos “pena temporal” que hemos de pagar
     o en esta vida o en el Purgatorio.
     Pero el padre, con motivo de su cumpleaños, promete al hijo perdonarle ese castigo o pena
     reparadora, ese no salir o ese trabajar duro, sólo por dialogar un ratito con él y poner un día
     la mesa. Diríamos: ¡qué padre tan bueno!
  
     A este favor, esta gracia, a este perdón llamamos “indulgencia plenaria”.

     Con motivo del cumpleaños de nuestra Colegiata, Dios quiere concedernos la remisión
     de las penas temporales  que tenemos pendientes de pagar en este mundo o en el Purgatorio.

     ¿Cómo o qué nos pide Dios para ello? Visitar nuestra Colegiata, orar y confesar (20 días antes
     o después), comulgar y manifestar nuestra sincera determinación de aborrecer tanto el pecado
     mortal como incluso el venial, rezando por las intenciones del Santo Padre. La pena eterna,
     que lleva consigo el pecado mortal, sólo se nos perdona a través del Confesonario.
  
     Aprovechemos para nosotros y para nuestros difuntos este jubileo como precioso regalo del
     Señor a la Parroquia de Torrijos en este V Centenario.
  
     Acumulemos favores divinos.


  
                                     INDULGENCIA PLENARIA

  
  No sé si ya nos hemos dado cuenta del extraordinario favor-privilegio que el Señor ha concedido
     a nuestra parroquia con la concesión de un Año Jubilar. Y decir, que, visitando nuestra Parroquia
     desde el 3 de mayo al 21 de diciembre, podemos obtener la gracia llamada “Indulgencia Plenaria”.
    
     ¿Condiciones? Ya hemos señalado una: visitar nuestra Parroquia-Colegiata. Además, confesar y
     comulgar en una radio de 20 días y rezando por las intenciones del Papa: padrenuestro, Ave María
     y gloria. Al mismo tiempo, participando en algún acto religioso: Misa, Paraliturgia, retiro…
    
     Me falta señalar la condición más exigente y más beneficiosa para todos. Se suele decir como de
     corrida y como si se diera por sabida o practicada. ¿Cuál es? La disposición por parte nuestra de
     comprometernos a llevar una vida ordenada, que tienda a la santidad (cosa propia de cada bautizado)
     detestando no sólo el pecado grave sino también el pecado venial. Es decir, que vea el Señor en
     quienes deseamos lucrar la Indulgencia que estamos decididos a salir de nuestra rutina o vulgaridad,
     a escapar de la mediocridad y tratar de buscar en todo a Dios como nuestro bien supremo.
    
     ¿No entra todo esto en nuestro Año Santo? Recordemos que el lema reza así:
    “Intensamente eucarístico y de profunda renovación de la vida cristiana”.
    
     Ganar una Indulgencia Plenaria para nosotros o para un difunto es algo maravilloso.
     Es quedar totalmente (plenaria) perdonado (indulgencia) de todas penas que llevan anexas nuestros
     pecados. No podemos aplicarla por os demás -excepto por los difuntos-.
    
     Si nada más ganar una Indulgencia Plenaria, muriéramos, entraríamos instantáneamente en el cielo,
     sin visitar ni un segundo el Purgatorio.

     ¡Bendito privilegio del que estamos gozando los torrijeños, gracias a la celebración del V Centenario!
     ¡Bendito privilegio por el que se nos pueden aplicar los méritos de Jesucristo, de María, de todos
     los santos!
     ¡Bendito privilegio que nos pide y nos ayuda a vivir más de cara a nuestro programa oficial de
     bautizados, la santidad como condición base para poder lucrar esta gracia extraordinaria!  



 
 
 
 
 
         
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