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DESCRIPCIÓN GENERAL DE LA COLEGIATA

La Colegiata fue mandada construir por doña Teresa Enríquez entre los años 1509 al 1518. Intervinieron en su traza los hermanos Egas (Enrique y Antón) a cuyas órdenes ya trabajaba el joven Alonso de Covarrubias. El templo tardogótico-renacentista atesora obras tan extraordinarias como su portada oeste, magnífico pórtico plateresco con gran conjunto de columnas califales; el retablo mayor, renacentista, con doce excelentes tablas manieristas de Juan Correa de Vivar, la rica sillería gótica del coro, la interesante reja del presbiterio (de la escuela de Juan Francés), el precioso retablo renacentista de San Pablo y gran variedad de retablos barrocos entre los que destacan el de Santa Ana, San José, San Gil Abad y el precioso de Nuestra Señora del Carmen.
Cuenta, también, con interesante colección de pinturas de los siglos XVI y XVII, la mayoría anónimas, entre las que figuran; El sacrificio de Isaac (atribuido a José de Ribera), La Adoración de los Reyes, El martirio de San Acacio, El Divino Salvador, etc.
Digno de mención es el órgano barroco construido en 1703 por José Martínez Colmenero, el más antiguo de la Diócesis y de toda Castilla-La Mancha, restaurado en 1987.
La orfebrería litúrgica está representada por obras de los plateros torrijeños lordanus y Alonso de la Cruz (S. XV), el también torrijeño Vicente Fernández Medina (siglo XVII) y su hijo José Fernández Medina (principios del XVIII), así como obras del burgalés Alonso Díaz (S. XVI), del madrileño Juan de Orea (S. XVII) o del toledano Juan Antonio Domínguez (principios del XVIII) La iglesia fue construida en estilo tardogótico o gótico flamígero, junto a los que aparecen elementos renacentistas del primer período o platerescos.
Es de planta rectangular de tres naves paralelas cerradas por bóvedas de arista, de ocho tramos cubiertos por bóvedas de crucería ojival. Los dos primeros corresponden a la capilla mayor, el tercero al Crucero, el cuarto se halla entre el Crucero y el Coro, el quinto y el sexto al Coro, y los dos últimos a los pies de la iglesia.
Todos los arcos, formeros y fajones son apuntados (excepto el arco de triunfo de acceso a la capilla de San Gil), sostenidos por pilares fasciculados que al adosarse a los muros se convierten en semipilares o fascículos, todos ellos dotados de capiteles góticos de pequeñas dimensiones y de decoración muy rudimentaria. Los zócalos o basamentos de estos pilares son comunes a cada haz de columnas que se corresponden con las nervaduras que vienen de las bóvedas.
La nave central es más alta y ancha que las laterales. En los entrepaños se da luz mediante ventanas apuntadas, con parteluz. Las vidrieras son pues actuales. A los pies de la iglesia y sobre el acceso que por allí se realiza, hay otra venta­na de similares características y otra en el paño norte del crucero, sobre el arco de medio punto orlado que da paso a la capilla de San Gil.
Todas las bóvedas son de crucería de gran calidad y las nervaduras son de piedra que concluyen en rosetones.
Sobre el acceso que se realiza desde el Sur del crucero, aparece una inscripción con caracteres góticos, que alude a la fundación de la iglesia y a los años en que fue construida (1509-1518).
Hay cuatro capillas agregadas: tres en el lado Norte y la restante al Sur. De ellas la más interesante es la dedicada a San Gil, que está adosada al brazo del crucero. Esta hermosa capilla está coronada por bóveda de crucería con arranques mensulados y acordonados. Se accede a ella a través de un arco triunfal de medio punto, orlado con querubines. En los laterales de la nave de esta capilla, de gran altura, aparecen a ambos lados ventanas de arco semicircular, con perfiles góticos enmarcados por semicolumna sobre plinto. La capilla tiene una hermosa sacristía.
El Coro ocupa dos tramos de la nave central. Está separado de las naves laterales mediante dos gruesos muros en cuyas caras exteriores se abren cuatro pequeñas capillas (dos en cada uno). A los pies el remate de dos impostas se realiza mediante una balaustrada en cuyo centro está situada una talla de madera de Jesús Resucitado. La reja del acceso a este coro culmina con un Cristo en perfecta alineación con el del copete de la reja del presbiterio y el del Calvario del retablo mayor.
Rematan las naves, conformando el cabecero, tres ábsides: poligonal el de la capilla mayor y semicirculares los de los laterales.
La fábrica del templo es de mampostería, completada con sillería en los contrafuertes y zócalo. De las tres naves, la central es más alta que las laterales. Se resuelve el paso de una a otra contrarrestando los empujes a través de airosos arbotantes de estilo gótico. Las laterales se prolongan mediante robustos contrafuertes y salientes botareles que culminan grandes y decorativos flameros de piedra de estilo renacentista.
La nave central se ilumina mediante una gran ventana apuntada, rota con un parteluz, situada a los pies del paramento central opuesto al ábside y dos series, una a cada lado al primer tramo de la nave anterior al crucero.
En el imafronte, a los pies de la nave principal, un gran pórtico sirve de acceso, compuesto por portada de gran arco de medio punto cuyas dovelas, en su intradós y su trasdós, están decoradas con labores típicamente renacentistas. En ambos extremos superiores del muro exterior hay dos magníficas gárgolas góticas sujetas por dos columnas en ménsula. El resto del conjunto de gárgolas y pináculos se reparten por los demás muros exteriores del templo.
La portada es de compleja composición, de inspiración plateresca y manifiesta cierto pintoresquismo y desorden producido, sobre todo, por la acumulación de motivos ornamentales provenientes de estilos contrapuestos. Proliferan las jambas tachonadas de florones, entablamentos clásicos, arquivoltas adornadas con cabezas de querubines, frisos del mismo exorno, cálices y hostias, además de otros elementos decorativos como hornacinas platerescas, símbolos de los Evangelistas, llaves de San Pedro e inscripciones latinas, ora a la casa de Dios, ora al sacramento del altar, junto a otros tan dispares como exóticos cuales son las columnas califales.
Mucho más sencilla y sobria, también plateresca, es la portada Sur, que da al crucero y que es el acceso habitual al interior del templo.

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